Tendría que acostumbrarme al insomnio y al perpetuo ardor de mis ojos, ansiosos por descansar y cerrarse plácidamente. Aunque siempre es de noche, no consigo dormir. Hace meses que llueve sin parar. En realidad, no recuerdo si alguna vez vi otra cosa que no fuera lluvia y noche cerrada. Espera, sí, algunas veces hay niebla. La lluvia intenta colarse entre los dedos de la niebla, pero no siempre lo consigue. La noche permanece inmutable como si llevara millones de años reinando en el espacio y todas las estrellas se hubiesen extinguido.
A pesar de todo, llueve desde un cielo despejado. Desde un cielo negro y compacto, como un telón sólido que está apenas a unos metros de mi cabeza.
Tengo los ojos abiertos en medio de la oscuridad húmeda de esta noche que es una sola noche. La única noche que hemos conocido. No hay nadie más alrededor. Parece que yo sea el único ser del universo. Quizás no sea tan malo. Quizás me dé un poco de lástima no tener con quien hablar. Pero estoy hablando contigo, aunque no estés ni en este tiempo, ni en este espacio, ni en esta noche de lluvia.
A pesar de todo, llueve desde un cielo despejado. Desde un cielo negro y compacto, como un telón sólido que está apenas a unos metros de mi cabeza.
Tengo los ojos abiertos en medio de la oscuridad húmeda de esta noche que es una sola noche. La única noche que hemos conocido. No hay nadie más alrededor. Parece que yo sea el único ser del universo. Quizás no sea tan malo. Quizás me dé un poco de lástima no tener con quien hablar. Pero estoy hablando contigo, aunque no estés ni en este tiempo, ni en este espacio, ni en esta noche de lluvia.