Todos parecen haber visto esas señales, menos yo, que camino perdida entre las sombras y la niebla. Tengo el corazón atemorizado y voy dando pequeños pasos para no caerme. ¿Perderme? No, estoy perdida hace mucho tiempo. Lo que aún no sé es cómo he logrado sobrevivir hasta este momento. Tú crees que veré las señales, como los demás, pero te equivocas. Estoy escondida en un escenario en que sólo puedo oír y ver, pero no puedo tocar ni sentir. En realidad, hace tiempo que no toco ni siento nada material. Parece que me estuviera desintegrando en pequeñas gotas de niebla fría y que cada una de ellas llevara parte de mis miedos en sí. No soy consciente de hasta dónde puedo llegar. La niebla y el frío secan el aire que entra en mis pulmones. Presiento que estoy a punto de dejar de lado el lugar en el que nos deberíamos haber encontrado. Pero, como siempre, tú estabas al otro lado del espejo y yo no podía verte.
domingo, 28 de octubre de 2007
No me ves
No puedes entenderlo, porque ni siquiera sabes quién te habla. Miras alrededor, te preguntas de dónde viene esta sensación de ahogo, piensas cómo salir de Dark City, pero nadie te da respuestas. No mires más hacia el cielo, que aquí es siempre sólido y oscuro. Mira detrás de ti, en un recodo de tus hombros me escondo para acompañarte. No te has dado cuenta en todo este tiempo, pero es verdad. Crees que es el espejo o el viento frío el que te habla. Incluso intentas abrazar la niebla, por no saber que me tienes que abrazar a mí. Pero nada de esto es posible. Te hablo desde una distancia infinita. Mucho más grande que las de un universo infinito, porque se mide en otro universo. Y no hay solución. Pero tú sigues sabiendo que habito allí donde se unen los dos polos de la Tierra, en los aledaños del sueño del que acabas de despertarte.
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